Le toca el turno a los macerados acuosos. Cuando queremos extraer los principios hidrosolubles de una planta utilizamos el agua. Pero no la corriente del grifo; para ello emplearemos agua destilada o agua mineral de mineralización débil.
Los podemos hacer en frío, o en caliente preparando infusiones o decocciones. Generalmente elegiremos para las flores y hojas el método en frío o las infusiones, y la decocciones las dejaremos para cortezas, raíces y algunas semillas.

MACERADO EN FRÍO

El agua fría es un buen solvente y en ella podemos macerar infinidad de plantas para después utilizar el extracto en la fase acuosa de nuestras cremas.

Habitualmente se hace una maceración al 10%, así, por ejemplo, para 100 ml de extracto pesaremos 10 gr de la planta a utilizar y la pondremos en 90 ml de agua fría (recordad que tiene que ser agua destilada o agua mineral de mineralización débil). Lógicamente la cantidad resultante no serán 100 ml, ya que la planta, al ser seca, absorberá buena parte del agua. Hay que tener esto en cuenta para calcular las cantidades en función de la fórmula a la que vayamos a incorporar el extracto.

Vamos a ver su preparación:
  1. En un frasco, limpio y esterilizado, y que cierre bien, echamos la cantidad de agua necesaria, pesamos la planta y la incorporamos.
  2. Se remueve bien y lo dejamos durante 24 horas en un lugar fresco y oscuro (un buen sitio es la nevera), agitando de vez en cuando.
  3. Pasadas las 24 horas lo filtramos con un filtro de café o una tela muy tupida. Es importante que esté muy bien filtrado para evitar la proliferación de microorganismos, además de que hace bastante feo encontrar puntitos oscuros por una crema.
  4. Si no lo vamos a utilizar en el momento, lo guardaremos en la nevera, en un frasco esterilizado y le pondremos conservante.

MACERADO EN CALIENTE

En este caso la cantidad habitual de planta es de unos 50 gr por litro de agua. Se puede poner más sin problemas, todo depende del uso que le queramos dar.

Infusiones

Para hacer una infusión tenemos que poner la planta a utilizar en un recipiente y añadirle agua hirviendo o casi a punto de hervir. Se tapa y se deja reposar entre 3 y 10 minutos dependiendo de la planta. Una vez pasado el tiempo de reposo se filtra y se siguen los mismos pasos que para la maceración en frío.

Decocciones

La única diferencia con las infusiones es que en este caso pondremos las raíces o cortezas a hervir con el agua unos 15 minutos. Una vez hervidas los pasos a seguir son los mismos que para la maceración en frío.

¡IMPORTANTE!

Es muy, muy importante seguir unas normas estrictas de higiene con los macerados acuosos ya que son muy sensibles a los microorganismos. Hay que esterilizar todo lo que utilicemos para realizarlos y en el caso de no utilizarlos inmediatamente ponerles un conservante y guardar en la nevera.

Próxima entrega: las tinturas
Aquí tenéis la anterior entrega sobre oleatos, seguro que os puede interesar.

¡Qué tengáis un buen día!

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